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Lugar: América del Norte  Estados Unidos  Arizona, California, Costa Este, UtahAño del viaje: 2018

Después de cuatro meses trabajando con el programa Work & Travel –primero en Yosemite y, tras un incendio y la evacuación, en Grand Teton– llegó el momento de un viaje de un mes por Estados Unidos (del 25 de septiembre al 25 de octubre de 2018). Durante tres semanas recorrimos en coche de alquiler los parques nacionales del oeste: un circuito desde Los Ángeles por California, Arizona, Utah y Nevada. La última semana la pasamos en la costa este, en Nueva York, Filadelfia, Washington, Boston y Salem. Abajo tienes todo el plan día a día, con enlaces a las entradas detalladas. Cómo lo organizamos con poco dinero –el coche, el alojamiento, la comida y el equipo– lo cuento en otra entrada: Cómo organizar un viaje barato por EE. UU.

Índice

  1. La ruta en resumen: 30 días, día a día
  2. Los Ángeles y Joshua Tree
  3. La Ruta 66, el Gran Cañón y Horseshoe Bend
  4. Monument Valley
  5. Utah: Arches, Canyonlands y Bryce Canyon
  6. Las Vegas y la presa Hoover
  7. Zion, el Valle de la Muerte, Bodie y la vuelta a Yosemite
  8. Big Sur y el final del circuito por el oeste
  9. La costa este en una semana
  10. El viaje en cifras
  11. Cómo planificarlo: nuestras conclusiones

La ruta en resumen: 30 días, día a día

Al principio viajábamos cinco: con Kasia, Karolina y Wojtek, con quienes lo habíamos acordado cuando aún estábamos trabajando, y fijamos el orden de los lugares en función de ellos (Karolina volvía a Polonia el 8 de octubre; Kasia y Wojtek, el 16 de octubre).

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Los Ángeles y Joshua Tree

De Grand Teton a Los Ángeles fuimos en autobús hasta Salt Lake City y desde allí en avión. La mañana del 25 de septiembre se nos unieron Wojtek, Kasia y Karolina, recogimos el coche y salimos a conocer la ciudad: el primer día Beverly Hills, el Paseo de la Fama y el Teatro Chino, y por la noche la vista de Los Ángeles iluminada desde el Observatorio Griffith. El segundo día, un columpio con vistas a la ciudad (Angels Secret Swing), el letrero de Hollywood (nos equivocamos de camino y llegamos justo debajo del letrero; alguien por megafonía nos amenazó con llamar a la policía si no dábamos la vuelta), las playas de Malibú y Venice Beach con sus canales. El tercer día nos despedimos de nuestro anfitrión de Couchsurfing, fuimos al parque de atracciones Knott’s Berry Farm y para dormir llegamos a un camping del Parque Nacional Joshua Tree. Más sobre la ciudad en la entrada Los Ángeles: los principales atractivos.

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La Ruta 66, el Gran Cañón y Horseshoe Bend

Desde Joshua Tree fuimos hacia el este, pasando por un tramo de la histórica Ruta 66, que antiguamente unía Chicago con Los Ángeles. En el Gran Cañón pasamos dos días: miradores en el borde sur, la bajada por el sendero Bright Angel Trail hasta el río Colorado y una puesta de sol. Siguiendo el viaje paramos en el meandro de Horseshoe Bend, cerca de Page. Lo cuento todo en la entrada El Gran Cañón en dos días.

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Monument Valley

El 2 de octubre llegamos a Monument Valley, en la frontera entre Arizona y Utah: un valle con monolitos de roca que han salido en muchas películas, sobre todo wésterns. Las formaciones rocosas alcanzan unos 300 m de altura y el fondo del valle está de media a unos 1855 m s. n. m. No tuvimos suerte con el tiempo: llovió casi todo el día y las nubes bajas tapaban el paisaje. El valle está dentro de la reserva navajo (Navajo Nation), así que la entrada se paga aparte: no la cubre el pase de los parques nacionales. Encontrarás más fotos del valle y de los parques de Utah en la entrada Monument Valley y los parques nacionales de Utah.

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Utah: Arches, Canyonlands y Bryce Canyon

El 3 de octubre visitamos el Parque Nacional Arches, que, como indica su nombre, es famoso por sus arcos de roca esculpidos por el viento y el agua (hay más de 2000). El más conocido es el Delicate Arch: un arco solitario al borde de una cuenca rocosa, símbolo de todo el estado de Utah.

Al día siguiente fuimos a Canyonlands, el parque en el que menos tiempo tuvimos de todos. A primera hora nos pilló una tormenta enorme por la que no pudimos hacer el sendero previsto, así que nos quedaron sobre todo los miradores. A uno de ellos, el Gooseneck Overlook, con vistas al río Colorado, se llegaba por una carretera estrecha y empinada pensada más bien para todoterrenos: conducir por ella con un coche normal, sobre todo a la vuelta, fue todo un reto. Canyonlands es un poco una mezcla del Gran Cañón y Arches: hay cañones profundos, arcos de roca (como el Mesa Arch) y el cráter Upheaval Dome, formado probablemente por el impacto de un meteorito o por la erosión de la sal.

El 5 de octubre estuvimos en Bryce Canyon, un parque con miles de agujas de roca (hoodoos) en anfiteatros que parecen… la verdad, no se sabe muy bien qué. El parque está a bastante altura (unos 2400–2700 m s. n. m.), así que en octubre hacía mucho frío. Aquí conocimos a un matrimonio polaco que nos invitó a su casa cerca de Nueva York, y casi dos semanas después nos acogió de verdad. Los detalles y todas las fotos, en la entrada Monument Valley y los parques nacionales de Utah.

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Las Vegas y la presa Hoover

Estuvimos en Las Vegas el 6 y el 7 de octubre. La recorrimos sobre todo de noche, que es cuando la ciudad cobra vida: un montón de casinos (incluso en los locales de comida rápida), lujo, luces y gente que ha venido a divertirse. Lo que más nos gustó fueron las réplicas de edificios de otras partes del mundo: París, Venecia, Roma, Egipto o Nueva York. Dos noches fueron más que suficientes; fue un pequeño descanso de las carreras por los parques y, a la vez, las únicas noches en hotel de todo el viaje (a un precio razonable). Como Karolina volvía a Polonia, cambiamos el orden y visitamos Zion después de Las Vegas.

El 8 de octubre, de camino a Zion, paramos en la presa Hoover, en la frontera entre Nevada y Arizona. Cuando se terminó (1936) era la mayor central hidroeléctrica y la mayor estructura de hormigón del mundo; la llamaban la octava maravilla del mundo. El río Colorado, embalsado por ella, forma el lago Mead. Más sobre ambos lugares en la entrada Las Vegas y la presa Hoover.

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Zion, el Valle de la Muerte, Bodie y la vuelta a Yosemite

Llegamos a Zion la noche del 8 de octubre y pasamos allí dos días completos, con la subida a Angels Landing y a Observation Point (la entrada sobre Zion).

Después fuimos al Valle de la Muerte, que, a pesar de estar solo un día, se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de Estados Unidos: la cuenca salada de Badwater Basin, a 86 m bajo el nivel del mar, rocas de colores, dunas y cráteres, y en octubre todavía unos 38 °C (El Valle de la Muerte en un día).

El 12 de octubre visitamos Bodie, un pueblo de la época de la fiebre del oro abandonado a mediados del siglo XX con todas las pertenencias de sus habitantes (la entrada sobre Bodie).

Desde allí, por la Tioga Road, entramos dos días más en Yosemite, donde habíamos trabajado en verano.

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Big Sur y el final del circuito por el oeste

Salimos de Yosemite a última hora de la tarde del 14 de octubre y aún pasamos por la casa del terror Hobbs Grove en Sanger, cerca de Fresno (era temporada de Halloween y los disfrazados parecían muy reales). La noche la pasamos en un camping junto al San Luis Reservoir, entre colinas cubiertas de hierba seca y amarilla. Al día siguiente llegamos a la costa del Pacífico por la famosa carretera 1, en la zona de Big Sur: en la playa vimos la puesta de sol y delfines cerca de la orilla. Luego llevamos a Kasia y Wojtek a la estación de San José y, ya los dos solos, fuimos a Los Ángeles, donde el 16 de octubre devolvimos el coche. En tres semanas habíamos recorrido con él unos 5800 km.

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La costa este en una semana

La noche del 17 al 18 de octubre volamos de Los Ángeles a Nueva York (aeropuerto de Newark). Durante tres días nos alojó el matrimonio polaco que habíamos conocido en Bryce Canyon, con recogida en el aeropuerto, desayunos, cenas y alguna cervecita. De todas las ciudades de Estados Unidos, la que más nos gustó fue Nueva York: vimos la mayoría de los lugares conocidos de Manhattan, y la gente era completamente distinta a la de Los Ángeles: siempre con prisa y cruzando en rojo, casi metiéndose debajo de los coches. La Estatua de la Libertad no parece tan grande en persona como en las fotos. Los detalles, en la entrada Nueva York en 3 días.

Para las ciudades que tuvieron un papel clave en el nacimiento de Estados Unidos alquilamos un coche (en el que también dormíamos) y dedicamos un día a cada una. 21 de octubre: Filadelfia, la primera capital de EE. UU., donde nacieron muchas ideas de la revolución y la independencia. Vimos, entre otras cosas, el Independence Hall, donde se firmaron la Declaración de Independencia y la Constitución, el Museo de Arte de Filadelfia con sus escaleras y la estatua de Rocky, la casa en la que vivió Tadeusz Kościuszko, Elfreth’s Alley –una de las calles habitadas más antiguas de EE. UU.–, los mosaicos de Philadelphia’s Magic Gardens y la prisión Eastern State Penitentiary, de 1829. En el barrio de Port Richmond vive bastante gente de origen polaco.

22 de octubre: Washington (formalmente, el Distrito de Columbia), la capital y sede del gobierno del país. En un día vimos los lugares más importantes: el Capitolio, la Casa Blanca, el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln; para los museos ya no nos dio tiempo, solo llegamos al jardín botánico. El mayor problema, como en cualquier gran ciudad, fue encontrar aparcamiento.

24 de octubre: Boston, la cuna de la independencia estadounidense (aquí tuvo lugar el famoso «motín del té»). Recorrimos The Freedom Trail –unos 4 km y 16 de los lugares históricos más importantes del centro– y el campus de la Universidad de Harvard. La tarde la reservamos para la cercana Salem, conocida por los juicios por brujería de finales del siglo XVII: toda la ciudad vive del terror y la magia –museos, adornos, tiendas esotéricas y visitas nocturnas–, y no solo en la temporada de Halloween.

Para terminar tuvimos una última aventura: el último día, mientras reorganizábamos el equipaje para el vuelo, llegaron dos coches patrulla; alguien había denunciado que estábamos robando el coche (al parecer, en esa zona desaparecen coches a menudo). Todo se aclaró enseguida y el 25 de octubre volamos desde Newark de vuelta a Europa. Filadelfia, Washington, Boston y Salem los describo con más detalle en la entrada sobre la costa este.

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El viaje en cifras

Sumamos cuántos kilómetros recorrimos por Estados Unidos durante toda la estancia: cuatro meses y medio de Work & Travel y un mes de viaje. Salieron 17 723 km:

  • en coche: 7347 km (unos 5800 km en tres semanas por el oeste y 1530 km en la costa este),
  • en avión: 6436 km (contando solo los vuelos dentro de EE. UU., sin los de ida y vuelta desde Europa),
  • en tren y autobús: 3627 km,
  • en autostop: 313 km.

El trayecto más largo fue el vuelo nocturno de Los Ángeles a Newark: 3921 km. El tramo más largo en coche –de Zion por el Valle de la Muerte hasta Lee Vining– fue de 859 km, y lo hicimos en un solo día.

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Cómo planificarlo: nuestras conclusiones

  • Elige una región. Estados Unidos es enorme y en un mes no se puede ver todo: es mejor centrarse en estados cercanos entre sí. En el oeste los parques nacionales están (para lo que es este país) cerca unos de otros, así que el circuito desde Los Ángeles funcionó de maravilla.
  • Las ciudades, rápido; los parques, con calma. El alojamiento en las ciudades es muy caro: para Los Ángeles bastan dos días, para Las Vegas uno y para San Francisco dos (la entrada sobre San Francisco).
  • Yellowstone está lejos de todo lo demás. Por nuestra cuenta probablemente lo habríamos dejado: solo lo vimos gracias al trabajo en Grand Teton (Yellowstone en un día). Si vas, combínalo sin falta con Grand Teton.
  • Comprueba el tipo de carretera. Nuestro fallo fue Paria Canyon y Vermilion Cliffs, con sus rocas de colores: sin todoterreno no pudimos llegar e hicimos bastantes kilómetros de más; además, para algunos lugares hace falta un permiso (permit).
  • Reservas y tarifas. En temporada alta algunos parques pueden exigir reserva de entrada (en los últimos años, entre otros, Yosemite y Arches), y para Angels Landing, en Zion, hace falta un permiso que se sortea. Si vas a hacer un circuito, compensa el pase anual America the Beautiful; desde 2026 los turistas de fuera de EE. UU. pagan por él 250 USD y, sin él, en los parques más populares (entre ellos el Gran Cañón, Zion, Bryce Canyon, Yosemite, Grand Teton y Yellowstone) pagan 100 USD más por persona. Las normas actuales están en nps.gov.
  • La espontaneidad compensa. Antes del viaje hicimos una lista de lugares y los detalles los fuimos decidiendo sobre la marcha: en organización y en dinero salió mejor que un plan rígido.

Los consejos prácticos –alquiler de coche, acampada, comida, compra de equipo y el tiempo– los he reunido en la entrada Cómo organizar un viaje barato por EE. UU.

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