
Estados Unidos tiene fama de destino caro, y es verdad que los hoteles, los restaurantes y las atracciones de las ciudades pueden arruinar cualquier presupuesto. Sin embargo, se puede recorrer EE. UU. de forma sorprendentemente barata, sobre todo si te interesan más los parques nacionales que las ciudades. Después del Work & Travel tuvimos un mes para viajar (el recorrido día a día lo describo en la ruta por Estados Unidos en 30 días) y la mayor parte del tiempo dormimos en tienda de campaña, compartimos un coche de alquiler entre varios y cocinamos nosotros mismos. Aquí va todo lo que aprendimos por el camino.
Índice
- Cómo planificar la ruta
- Transporte: coche, avión y transporte público
- Alojamiento: tienda, Couchsurfing y hostales
- Comida
- Equipo para el viaje
- Parques nacionales: tarifas y reservas
- El tiempo: qué tener en cuenta
- Qué nos enseñó este viaje
Cómo planificar la ruta
Con solo un mes no se puede planear un viaje que incluya todos los lugares que merecen la pena: Estados Unidos es enorme. Por eso conviene centrarse en una zona concreta. Al planificar hay que pensar no solo en qué tipo de viajero eres («urbanita» o amante de la naturaleza), sino sobre todo en cuánto dinero quieres gastar. Los amantes de la naturaleza agradecerán no solo los paisajes, sino también llevar más dinero en la cartera: visitar ciudades castiga mucho más el presupuesto.
¡Planifica con cabeza! Es mucho mejor renunciar a una atracción lejana que no te pilla nada «de camino» y dedicar más tiempo a lugares cercanos entre sí. A grandes rasgos, el país se puede dividir en tres partes:
- El oeste: para quienes adoran las montañas y los grandes paisajes. Recomendamos los parques nacionales de Yosemite, el Gran Cañón, Zion, Bryce Canyon, Arches, Canyonlands, el Valle de la Muerte y los alrededores de Paria, Marble y Glen Canyon.
- El centro: entre otros, el Parque Nacional de Yellowstone (mejor junto con el vecino Grand Teton) y el monte Rushmore.
- El este: sobre todo grandes ciudades y las cataratas del Niágara.

El alojamiento en las ciudades es muy caro, así que no nos quedamos mucho en ellas: para Los Ángeles y San Francisco bastan dos días, para Las Vegas uno. Nosotros hicimos un circuito desde Los Ángeles por Arizona, Utah y Nevada de vuelta a California, y al final pasamos una semana en la costa este.
Transporte: coche, avión y transporte público
Coche
Con distancias tan grandes y poco tiempo, la mejor solución es alquilar un coche. Nosotros alquilamos uno en Los Ángeles para tres semanas (del 25 de septiembre al 16 de octubre) y lo devolvimos en el mismo sitio, lo que suele ser mucho más barato que devolverlo en otra ciudad. Al precio básico añadimos unos 10 USD por la asistencia en carretera ampliada (Premium Road Assistance). Cuantas más personas, más se ahorra: durante la mayor parte del viaje fuimos cinco (con Wojtek, Kasia y Karolina), y merece la pena buscar compañeros de viaje en las redes sociales. Para nuestra sorpresa, en un coche con un maletero amplio cupieron cinco personas, cinco maletas grandes, varias mochilas y comida para el camino. En total recorrimos 7347 km en coches de alquiler: unos 5800 km en tres semanas por el oeste y 1530 km en la costa este.

- Edad del conductor: las empresas de alquiler cobran un recargo elevado a los conductores menores de 25 años. En nuestro grupo solo yo había cumplido los 25, así que alquilamos el coche a mi nombre; si no, no lo habríamos conseguido a buen precio.
- Carné de conducir: lleva tu carné de conducir nacional (en nuestro caso, el polaco). El internacional no nos sirvió de nada (y por sí solo no basta). El mío se había quedado en Polonia y mis padres tuvieron que enviármelo; tardó muchísimo: llegó a Yosemite cuando ya trabajábamos en Grand Teton y hubo que reenviarlo. Al final llegó a tiempo.
- Límites de velocidad: no siempre los teníamos claros, así que conviene fijarse bien en las señales. No nos pararon nunca, pero seguramente a veces íbamos demasiado rápido.
- Tipo de carretera: en los mapas gratuitos que reparten en los parques se ve claramente el tipo de firme; en el navegador, no necesariamente. Sin todoterreno, piénsatelo bien antes de seguir cuando se acaba el asfalto. Hasta el Gooseneck Overlook, en Canyonlands, bajamos por una carretera estrecha y empinada para todoterrenos, y a las rocas de colores de Paria Canyon y Vermilion Cliffs no llegamos nunca: solo hicimos un montón de kilómetros de más.
- Ciudades: el mayor problema es aparcar, por ejemplo en Washington. En EE. UU. no hace falta preocuparse mucho por los robos de coches, aunque en la costa este a nosotros mismos nos tomaron por ladrones: alguien llamó a la policía al vernos reorganizar el equipaje en el coche de alquiler.

Avión
Un medio de transporte muy recomendable cuando hay que cubrir una gran distancia: los vuelos entre ciudades de EE. UU. son bastante baratos. Como siempre con los aviones, eso sí, ojo con las tarifas de equipaje. De Grand Teton a Los Ángeles fuimos en autobús de Jackson a Salt Lake City (447 km) y desde allí en avión (933 km). De Los Ángeles a Nueva York (aeropuerto de Newark) tomamos un vuelo nocturno: nada menos que 3921 km.
Transporte público
En las ciudades te puedes mover en transporte público: en 2018 un billete de metro en Los Ángeles costaba 1,75 USD, y del aeropuerto a la estación de metro hay autobuses gratuitos; un billete sencillo de autobús en San Francisco costaba 2,75 USD. Entre ciudades hay autobuses y trenes (por ejemplo, Amtrak), pero no son especialmente baratos: de Los Ángeles a Yosemite pagamos unos 60 USD por persona, con dos transbordos.
Alojamiento: tienda, Couchsurfing y hostales
- Hotel: en nuestra opinión, demasiado caro como para planteárselo. En todo el viaje solo dormimos una vez en un hotel, en Las Vegas, donde el precio era razonable.
- Hostal: bastante más barato que un hotel, pero sigue siendo un gasto considerable: en Sacramento la cama más barata en buena ubicación nos costó 80 USD la noche para dos personas.
- Airbnb: a veces se encuentra algo a buen precio.
- Couchsurfing: merece la pena intentarlo en las ciudades grandes. A nosotros nos funcionó en Los Ángeles: nuestro anfitrión nos recogió en la estación de metro, nos alojó y por la mañana nos llevó al autobús, y en septiembre volvió a acogernos al comienzo de nuestro viaje de un mes.
- Gente que conoces por el camino: en Bryce Canyon conocimos a un matrimonio polaco que nos invitó a su casa, y casi dos semanas después nos acogió de verdad cerca de Nueva York, con recogida en el aeropuerto, desayunos y cenas.
- Tienda de campaña: la opción más barata y, para nosotros, la mejor para dormir mientras visitas parques nacionales. En los campings solía haber un lugar para hacer fuego, y la leña se podía comprar o ya estaba allí, así que a veces pasábamos las noches junto a una hoguera, casi siempre asando salchichas.

Por desgracia, en EE. UU. no se puede plantar la tienda donde uno quiera: en los parques nacionales solo se duerme en campings señalizados (también si duermes en el coche), y en las ciudades dormir en el coche está a veces prohibido por normas locales. La parcela del camping se puede reservar con antelación, también a través de aplicaciones. Con más gente sale realmente barato, porque se paga por parcela y no por persona. En los campings de pago suele haber duchas y lavadoras, aunque con las duchas no siempre hay suerte: conviene comprobarlo al reservar. Una reserva te garantiza que tendrás dónde montar la tienda.
Aun así, a quienes quieran ahorrar y viajar sobre la marcha les recomendamos no reservar con antelación. Es un cierto riesgo, pero por lo general no tuvimos problemas para encontrar sitio: solo una vez estaba todo ocupado y pasamos la noche en el coche. Nos fueron útiles las aplicaciones con un mapa de lugares gratuitos para dormir: en los parques nacionales funcionan bien, pero en las ciudades pueden llevarte a un sitio malo o que ya no existe; además, hay que distinguir los aparcamientos de los lugares donde se puede acampar. Los campings gratuitos son menos «lujosos», pero en un parque nacional no hace falta pagar un camping para tener acceso a un baño o a una ducha. En la costa este, para no pagar alojamientos caros en las ciudades, dormimos en el coche de alquiler.


Comida
Durante el viaje recurrimos sobre todo a:
- los locales de comida rápida de carretera: en EE. UU., la forma más barata y rápida de comer por el camino,
- Walmart: una buena opción para hacer la compra barata para el viaje y la forma más rápida y económica de preparar desayunos y cenas en el camping.
Si tienes más espacio en el coche, merece la pena comprar un hornillo con cartucho de gas: los cartuchos se encuentran sin problema en Walmart. Los precios en los parques nacionales pueden ser altos, así que lo mejor es abastecerse en las ciudades que vayas encontrando.
Equipo para el viaje
El material de montaña tiene buenos precios en EE. UU., así que no hace falta llevarlo todo desde casa. Compramos la tienda más barata en Walmart y aguantó todo el viaje: llovió poco y las condiciones no fueron duras. Lo que sí vendrá bien es un saco de dormir más abrigado: en la montaña y en el desierto las noches pueden ser frías. Al terminar el viaje dejamos la tienda allí.

Además, las tiendas estadounidenses tienen políticas de devolución muy generosas: con el tique se puede devolver la mayoría de las cosas compradas, y los estadounidenses lo aprovechan a menudo. Wojtek, Kasia y Karolina consiguieron devolver su tienda después del viaje; nosotros, ya no. Si en una tienda te lo niegan, puede que en otra lo consigas.
Parques nacionales: tarifas y reservas
La entrada a los parques nacionales es de pago, normalmente por coche y para 7 días (en 2018, por ejemplo, 35 USD en Zion). Si haces un circuito por varios parques, compensa muy rápido el pase anual America the Beautiful, válido en casi todos los parques. Desde 2026 los turistas de fuera de EE. UU. pagan por él 250 USD y, sin el pase, en los parques más populares (entre ellos el Gran Cañón, Zion, Bryce Canyon, Yosemite, Grand Teton y Yellowstone) pagan además 100 USD por persona. El pase no cubre los territorios gestionados por pueblos nativos, como Monument Valley o los cañones de los alrededores de Page.
En temporada alta algunos parques pueden exigir reserva previa de entrada (en los últimos años, entre otros, Yosemite y Arches), y para los senderos más populares hace falta un permiso, como en Angels Landing, en Zion, o en el Half Dome, en Yosemite. Las normas actuales se pueden consultar en nps.gov. En muchos parques circulan autobuses lanzadera gratuitos que te llevan al inicio de los senderos.

El tiempo: qué tener en cuenta
Al recorrer grandes distancias, al llegar a un sitio te puede sorprender una temperatura hasta 10 grados más baja, por eso siempre conviene seguir las previsiones. También puede sorprender la diferencia entre el día y la noche: en el Gran Cañón hacía unos 30 °C de día, pero las noches eran frías; en Bryce Canyon, a unos 2400–2700 m, pasamos frío en octubre, y unos días después en el Valle de la Muerte hacía 38 °C. En Monument Valley llovió todo el día. San Francisco nos recibió en verano con 13 grados, viento y niebla, mientras que a dos horas en coche, en Sacramento, hacía casi 20 grados más.


Qué nos enseñó este viaje
- A planificar y administrar el dinero. Para ver todo esto y además volver a casa con algo de equipo, ahorros y recuerdos, tuvimos que gastar con sensatez el dinero que habíamos ganado.
- A comprobar el tipo de carretera antes de salir del asfalto con un coche normal.
- A superar nuestras propias debilidades. En la montaña y en el parque de atracciones tuve que vencer varias veces el vértigo, y en la montaña a menudo nos acompañaba un cansancio enorme.
- Que somos capaces de más de lo que creíamos. Varias veces batimos nuestros propios récords: de altitud –primero en el Amphitheater Lake (2956 m) y después en el South Teton (3814 m)– y de distancia: unos 26 km en un día en el Gran Cañón.
- A tomar decisiones importantes bajo estrés. Lo que más nos enseñó en eso fue la evacuación de Yosemite durante el Work & Travel.
- Cómo es la vida en Estados Unidos. Unos meses de trabajo y viaje nos permitieron conocer el día a día del país desde dentro y aprender mucho sobre él.
- A valorar la hospitalidad y la amabilidad de la gente. La vivimos muchas veces: con nuestro anfitrión de Couchsurfing en Los Ángeles, con la familia de Kevin, un compañero de trabajo, tras la evacuación de Yosemite, y con el matrimonio polaco de cerca de Nueva York.
- Que algunos estereotipos sobre Estados Unidos tienen algo de verdad. No todos, pero algunos estadounidenses que conocimos sabían poco de otros países y continentes, y la comida sí que solía ser grasienta, aunque nosotros mismos, de viaje, tirábamos a gusto de la comida rápida.
- Que la espontaneidad compensa. En organización y en dinero, viajar sobre la marcha nos salió mejor que hacerlo con todo planeado: teníamos una lista de lugares, pero los detalles los decidíamos por el camino.


Toda la ruta –desde Los Ángeles por los parques de Arizona y Utah hasta la costa este– la describo día a día en la ruta por Estados Unidos en 30 días.
