
El 12 de mayo de 2024, tras unos días en Santa Marta y el Parque Nacional Tayrona, dejamos el Caribe colombiano y nos adentramos en el país, en las montañas del departamento de Santander, hasta San Gil. Por algo a esta pequeña ciudad la llaman la capital de los deportes extremos de Colombia: hay muchísimas actividades para elegir, desde vuelos en parapente sobre el cañón del Chicamocha y rafting en ríos bravos hasta barranquismo y tirolinas. Nos quedamos aquí hasta el 17 de mayo y durante tres días seguidos probamos algo distinto cada día. Fue la aventura más interesante de esta etapa del viaje, y los deportes extremos en San Gil resultaron ser nuestro mejor recuerdo de toda Colombia.
Las tres actividades eran algo totalmente nuevo para nosotros. Ya habíamos saltado en paracaídas cerca de Leópolis, y en balsa solo habíamos bajado antes ríos tranquilos, como el Merced en Yosemite o el Snake en Grand Teton. Además de todas estas «locuras», en la zona hay también pueblecitos con mucho encanto, sobre todo Barichara, que muchos consideran el pueblo más bonito de Colombia, y desde donde un sendero fácil lleva a Guane.
Nuestra ruta:
- 12 de mayo: trayecto de Santa Marta a San Gil,
- 13 de mayo: primer paseo por Barichara,
- 14 de mayo: vuelo en parapente sobre el cañón del Chicamocha,
- 15 de mayo: rafting en el río Fonce y, por la tarde, el centro de San Gil,
- 16 de mayo: sendero de Barichara a Guane y tirolina,
- 17 de mayo: salida hacia Bogotá.
Índice
- San Gil, la capital colombiana de los deportes extremos
- Parapente sobre el cañón del Chicamocha
- Rafting en el río Fonce
- La tirolina más larga de Sudamérica
- Barichara, ¿el pueblo más bonito de Colombia?
- Por el sendero de Barichara a Guane
- Información práctica
- Resumen
San Gil, la capital colombiana de los deportes extremos
San Gil está a orillas del río Fonce, y sus casas trepan por las colinas verdes de alrededor. Aquí se viene sobre todo a por adrenalina. Ofertas hay a montones: organizan excursiones tanto las agencias como los hostales, así que conviene comparar varias antes de decidirse. Preguntamos, entre otras cosas, por el barranquismo, pero al final nos quedamos con el parapente, el rafting y la tirolina.


Por las tardes paseábamos por el centro. En la plaza principal se alza la catedral de la Santa Cruz, de piedra, preciosa de noche con su iluminación y con un altar mayor dorado en el interior.
Parapente sobre el cañón del Chicamocha
Lo primero, el 14 de mayo, fue un vuelo en parapente sobre el cañón del Chicamocha, el primero de nuestra vida. En las agencias nos ofrecían precios parecidos e incluso media hora de vuelo, y toda la excursión con el traslado iba a durar unas horas. Al final elegimos la oferta del hostal, porque nos hicieron descuento: 190 000 COP (unos 45 €) por persona, con transporte incluido. Hasta el punto de despegue había una hora de trayecto, más o menos.

La zona de despegue es un trozo de ladera cubierto con lonas, con vistas a las paredes escarpadas del cañón. Teníamos un solo instructor, así que volamos por turnos: primero Patrycja y luego yo. Al despegar solo hay que coger bien de carrerilla, y desde que te separas del suelo todo lo controla el instructor.

El vuelo fue muy tranquilo. El viento era suave, prácticamente sin rachas fuertes, así que pudimos centrarnos en las vistas: crestas verdes, senderos sinuosos en las laderas y el río que corre por el fondo del cañón. El vuelo en sí duró poco más de diez minutos. ¿El único inconveniente? La mayor parte del tiempo estuvimos dando vueltas en círculo.


Al mismo tiempo volaban sobre el cañón varios parapentes más, así que desde tierra también había mucho que ver.

Rafting en el río Fonce
Al día siguiente le tocó al rafting. Queríamos hacerlo en el río Suárez (grado 4–5), pero aunque intentamos reservar dos veces, esos días lo cancelaban porque el nivel del agua era demasiado alto. Así acabamos en el río Fonce, de grado 3, por casi la cuarta parte del precio: 45 000 COP (unos 11 €).
¿Sinceramente? Emoción hubo de sobra, y nos encontramos con olas altas con frecuencia. El descenso duró más de una hora. Fuimos en un kayak hinchable de tres plazas, con el instructor detrás; en el Suárez habría sido una balsa grande.

Por la tarde, desde un puente de San Gil, vimos cómo el Fonce crecido se arremolinaba entre las piedras.

La tirolina más larga de Sudamérica
La tercera atracción fue una tirolina que dicen que es la más larga de Sudamérica: mide 1100 metros de largo y 170 metros de altura. Toda la aventura duró unos 20 minutos: ponerse el equipo, el recorrido de ida, la subida a una plataforma más alta y el recorrido de vuelta. Costó 40 000 COP (unos 9 €).

De lejos parece más aterrador de lo que resultó en realidad. Patrycja, al pesar menos, bajaba más despacio que yo.

Barichara, ¿el pueblo más bonito de Colombia?
Muchos consideran Barichara el pueblo más bonito de Colombia. Vinimos aquí desde San Gil dos veces: a dar un paseo y antes de empezar el sendero a Guane. No hay mucho que hacer, pero tampoco hace falta: basta con pasear por las calles empedradas entre casas encaladas con tejados rojos y buganvillas en flor.

En la plaza esperan las coloridas chivas, autobuses que llevan a los turistas por la zona, por ejemplo a Guane. Nosotros, después del paseo, nos sentamos en un café de una de las callejuelas.

Sobre los tejados del pueblo se alza una catedral de piedra, y las calles empinadas bajan hacia el valle verde.


También merece la pena ir al mirador con vistas a las montañas y al valle del río Suárez, el mismo en el que no conseguimos hacer rafting.


Por el sendero de Barichara a Guane
Desde Barichara hicimos también el sendero de 6 kilómetros hasta Guane. Era fácil pero bonito: el camino empedrado, llamado Camino Real, recorre la ladera entre árboles de flores rojas, con vistas al amplio valle y a las montañas.


El sendero termina en Guane, un pueblecito diminuto de calles empedradas y casas encaladas.

Información práctica
- Parapente sobre el cañón del Chicamocha: 190 000 COP (unos 45 €) por persona con transporte (mayo de 2024, oferta del hostal con descuento). Hasta el despegue, alrededor de 1 hora de trayecto; el vuelo en sí, poco más de diez minutos. En las ofertas que nos dieron las agencias se hablaba incluso de media hora de vuelo, así que conviene preguntar cuánto dura realmente.
- Rafting en el río Fonce (grado 3): 45 000 COP (unos 11 €), más de una hora en el agua, kayak hinchable de tres plazas con instructor (mayo de 2024).
- Rafting en el río Suárez (grado 4–5): casi cuatro veces más caro, en una balsa grande. Cuando el nivel del agua es demasiado alto, se cancelan los descensos; a mediados de mayo de 2024 no conseguimos apuntarnos.
- Tirolina: 40 000 COP (unos 9 €, mayo de 2024), 1100 m de largo y 170 m de altura; con la colocación del equipo y la vuelta, unos 20 minutos. Quien pesa menos baja más despacio.
- Barichara y Guane: el sendero tiene unos 6 km y es fácil.
- Autobuses: por Colombia nos movimos en autobús. La red de conexiones está bien organizada y los autobuses son buenos. De día solían ir con retraso, y de noche llegaban mucho antes de la hora. Los viajes son seguros y tampoco hay que preocuparse por el equipaje.
- Precios: los doy en pesos colombianos; en mayo de 2024, 1000 COP equivalían a unos 0,23 €. Escribo más sobre el dinero en Colombia en la entrada sobre Cartagena.

Resumen
San Gil es un sitio estupendo para una buena dosis de adrenalina sin gastar una fortuna: el parapente, el rafting y la tirolina nos costaron en total menos de 70 € por persona. Cada día un deporte extremo distinto y cada vez algo que nunca habíamos hecho. La tranquila Barichara y el paseo a Guane fueron el contrapunto perfecto. El 17 de mayo seguimos camino hacia Bogotá.















