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Lugar: América del Sur  EcuadorAño del viaje: 2024

Después de diez días en Galápagos volvimos a Quito y enseguida nos fuimos a la montaña. Del 7 al 9 de junio de 2024 Patrycja y yo hicimos el Quilotoa Loop: un trekking de tres días por los Andes ecuatorianos, de pueblo en pueblo, durmiendo en hostales por el camino. La ruta se puede hacer en los dos sentidos: desde el pueblo de Sigchos hasta la laguna del Quilotoa o al revés. Nosotros elegimos la segunda opción: empezamos por el punto más alto e importante de todo el recorrido, la laguna en el cráter del volcán, y después pasamos la mayor parte del tiempo bajando.

Las vistas eran bastante parecidas todos los días: mucho verde, valles profundos, ríos y, en las laderas, ovejas, vacas y burros. Después del primer día pensábamos que ya habíamos dejado atrás las mejores vistas, pero los dos días siguientes nos dieron una agradable sorpresa. Además, casi no nos cruzamos con nadie: desde que se declaró el estado de excepción en Ecuador, hay muchos menos turistas en la ruta que antes. A continuación describo el recorrido día a día y al final he reunido la información práctica: cómo llegar, el equipaje, el alojamiento y los precios.

Nuestra ruta:

  • 6 de junio: vuelo de Galápagos a Quito y, ese mismo día, viaje a Latacunga,
  • 7 de junio: autobús a Quilotoa, la laguna del cráter y la bajada a Chugchilán,
  • 8 de junio: de Chugchilán a Isinliví,
  • 9 de junio: de Isinliví a Sigchos y vuelta a Latacunga.

Índice

  1. Quilotoa Loop: ruta y sentido
  2. Laguna del Quilotoa: un volcán para empezar
  3. Día 1: de Quilotoa a Chugchilán
  4. Día 2: de Chugchilán a Isinliví
  5. Día 3: de Isinliví a Sigchos
  6. Alojamiento en la ruta: cena, desayuno y noches frías
  7. Información práctica
  8. Resumen: ¿merece la pena?

Quilotoa Loop: ruta y sentido

El Quilotoa Loop es una red de senderos que unen los pueblos andinos alrededor de la laguna del Quilotoa. La variante de tres días que elegimos pasa por Quilotoa, Chugchilán, Isinliví y Sigchos; dormimos en los dos pueblos del medio. En el panel junto al cráter toda la red se llama Circuito Sur Sigchos y aparecen los distintos tramos: de Quilotoa a Chugchilán se puede bajar por Guayama Grande (11,5 km) o por Guayama San Pedro (12 km), y de Chugchilán a Isinliví hay un sendero por Planta de Chochos (11,5 km). Ojo con los nombres: en ese panel, el «Quilotoa Loop» es solo el circuito de 10 kilómetros alrededor del cráter.

El trekking se puede empezar por cualquiera de los dos extremos. Quien sale de Sigchos deja la laguna para el postre, pero tiene que subir durante la mayor parte del recorrido. Nosotros empezamos en Quilotoa, el punto más alto de todo el trekking (unos 3900 m s. n. m.). Gracias a eso, la mayor parte del tiempo fuimos cuesta abajo: en casi 40 kilómetros hicimos unos 1500 metros de desnivel.

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Laguna del Quilotoa: un volcán para empezar

De Latacunga al pueblo de Quilotoa tardamos en autobús unas dos horas. A los visitantes los recibe un arco con el letrero «Bienvenidos a Quilotoa» y la escultura de un cóndor, y detrás se extiende la calle principal con una hilera de casas de tejados rojos.

A pocos minutos de las casas ya estábamos en el borde del cráter. La laguna llena el cráter del Quilotoa, el volcán situado más al oeste de los Andes ecuatorianos. Desde el borde, a unos 3900 metros de altitud, se ve todo el lago rodeado de paredes empinadas. Es el punto más conocido de toda la ruta, así que antes de seguir recorrimos varios miradores.

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Día 1: de Quilotoa a Chugchilán

Salimos al sendero hacia el mediodía. Primero caminamos por la cresta a lo largo del borde del cráter, con la laguna a un lado y valles verdes al otro, y después empezó la larga bajada.

El paisaje cambió rápidamente. En lugar del cráter teníamos delante campos de cultivo en laderas empinadas, granjas aisladas, caminos de tierra que serpenteaban en curvas y quebradas cada vez más profundas. Las nubes no paraban de tapar y destapar los picos de alrededor.

Nos cruzábamos más con animales que con personas: ovejas, vacas, burros y cerdos, y en una de las granjas, dos cerditos negros atados con cuerdas.

El último tramo iba por un camino ancho por el fondo del valle, bajo paredes de roca. Llegamos a Chugchilán al atardecer, y uno de los últimos encuentros del día fue una niña que llevaba una oveja atada con una cuerda.

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Día 2: de Chugchilán a Isinliví

Por la mañana, después de desayunar en el hostal, atravesamos el centro de Chugchilán, pasando junto al colorido letrero con el nombre del pueblo y la iglesia blanca, y seguimos adelante. La segunda etapa (según el panel junto al cráter, unos 11,5 km) nos impresionó mucho: el sendero bajaba por laderas empinadas hasta un cañón profundo y luego seguía el valle del río.

En algunos tramos el camino era estrecho y empinado, y en un punto pasaba por una zanja profunda excavada por el agua, en la que apenas cabía una persona.

Por el fondo del valle corre un río, junto al que caminamos un buen rato. Por el camino pasamos junto a una pequeña capilla naranja y azul en uno de los caseríos, rebaños de ovejas tumbadas en el sendero y un puente colgante de madera.

Llegamos a Isinliví por la tarde. Es un pueblo pequeño y hay menos alojamientos que en Chugchilán; más sobre eso abajo.

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Día 3: de Isinliví a Sigchos

La última etapa iba de Isinliví al pueblo de Sigchos, donde termina el sendero. Otra vez todo era verde, y las ovejas y los burros de los prados nos dejaban acercarnos bastante.

El tercer día tuvimos el mejor tiempo: sobre el valle brillaba el sol y las nubes se quedaban en los picos altos del horizonte. Pasamos por más pueblos de tejados rojos, campos y pastos.

Desde Sigchos volvimos a Latacunga a por nuestras mochilas grandes. En el camino de vuelta tuvimos otra oportunidad de ver el Cotopaxi, uno de los volcanes más conocidos de Ecuador, pero también esta vez se escondió entre las nubes. Este volcán solo queríamos verlo de lejos; si hubiéramos tenido más tiempo, quizá nos habríamos animado a subirlo o a subir el Chimborazo.

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Alojamiento en la ruta: cena, desayuno y noches frías

En la ruta hay bastantes alojamientos, salvo quizá en Isinliví, donde pasamos la segunda noche. Lo bueno es que la mayoría de los hostales incluyen la cena y el desayuno en el precio, así que después de todo un día caminando solo tienes que sentarte a la mesa.

Recomendamos mucho el Hostal Backpackers en Chugchilán (23 USD, nuestra primera noche): unos anfitriones encantadores y raciones grandes. Fueron ellos quienes nos contaron que, desde que se declaró el estado de excepción en Ecuador (en enero de 2024), el número de turistas en la ruta había caído drásticamente y que los hostales lo estaban notando mucho. Lo confirmamos: en tres días casi no nos cruzamos con nadie. Mejor para nosotros, peor para los negocios locales.

Lo malo es la temperatura de las habitaciones. Las noches en estas montañas son frías, los edificios no son de la mejor calidad y, por supuesto, no tienen calefacción. Al ver en qué condiciones viven algunas familias, nos preguntábamos cómo se las arreglan.

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Información práctica

Lo más importante en resumen (datos de junio de 2024):

  • Sentido: de Sigchos a Quilotoa o al revés. Si se empieza en Quilotoa (unos 3900 m s. n. m.), la mayor parte del recorrido es cuesta abajo.
  • Distancia: en nuestro caso casi 40 km en tres días y unos 1500 m de desnivel. Tramos según el panel junto al cráter: Quilotoa – Chugchilán 11,5 km (por Guayama Grande) o 12 km (por Guayama San Pedro), Chugchilán – Isinliví 11,5 km.
  • Cómo llegar: de Quito a Latacunga y desde allí unas 2 horas en autobús hasta Quilotoa. Desde Sigchos se vuelve a Latacunga.
  • Equipaje: dejamos las mochilas grandes en consigna en Latacunga, donde pasamos la noche antes del trekking, y fuimos ligeros, con mochilas pequeñas.
  • Alojamiento: en Chugchilán hay bastante donde elegir, en Isinliví menos; la mayoría incluye cena y desayuno. Hostal Backpackers en Chugchilán: 23 USD.
  • Qué llevar: ropa de abrigo para la noche, porque las habitaciones no tienen calefacción.
  • Turistas: después de la declaración del estado de excepción en 2024 había muy poca gente en la ruta.

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Resumen: ¿merece la pena?

Sin duda merece la pena. En nuestra variante, el Quilotoa Loop empieza por el lugar más bonito, la laguna del cráter, pero los dos días siguientes no fueron peores en absoluto: valles verdes, ríos, cañones y pueblos pequeños, y además un sendero casi vacío. Recomendamos empezar en Quilotoa sobre todo a quienes prefieren bajar a subir. Eso sí, hay que ir preparado para noches frías.

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