
En enero de 2024 vivíamos en Antigua Guatemala: estudiábamos español allí y antes habíamos pasado en la ciudad la Navidad. Antigua está a los pies de tres volcanes, Agua, Fuego y Acatenango, y un poco más allá se alza un cuarto: el Pacaya. El Fuego (3763 m) es el volcán más activo de Centroamérica: entra en erupción prácticamente cada 15–30 minutos, y sus erupciones se ven mejor desde el vecino Acatenango (3976 m). Para calentar, el 7 de enero fuimos al Pacaya y dos semanas después, el 20 y 21 de enero, con Alicja y Michał, hicimos una excursión de dos días al Acatenango: con una noche frente al Fuego en erupción, pero sin cumbre. Un breve repaso de todos los volcanes que subimos en Guatemala está en la entrada Volcanes de Guatemala.
11:46Índice
- Pacaya: excursión desde Antigua
- El mirador bajo el cráter
- Malvaviscos sobre la lava en el cráter Cerro Chino
- Acatenango: organización y costes
- La subida al campamento
- Las erupciones del Fuego
- La noche en el campamento
- Una mañana sin cumbre
- Información práctica
Pacaya: excursión desde Antigua
El Pacaya (2552 m) es uno de los 37 volcanes de Guatemala (todos están en el sur del país) y uno de los tres permanentemente activos, junto con el Fuego y el Santiaguito, aunque hoy su actividad consiste sobre todo en calor y gases, y las erupciones son poco frecuentes. Nos habría encantado ir al Pacaya por nuestra cuenta, pero la perspectiva de un largo trayecto con dos transbordos en camionetas (chicken buses) nos convenció de contratar una excursión. Por 125 Q (unos 15 €) –la oferta más barata de Antigua– tuvimos microbús de ida y vuelta (salida a las 6:00 y vuelta a las 13:00), guía y malvaviscos (enseguida hablo de ellos). La entrada al parque nacional costaba aparte 100 Q (unos 12 €). Sin guía, de todas formas, aquí no se puede subir.

El camino es sencillo –es difícil perderse– y técnicamente fácil. Desde hace unos años también es seguro, sin asaltos: cada mañana y cada tarde muchos grupos con guía recorren los mismos senderos, y por el camino te puedes cruzar con guardaparques. Primero se camina por el bosque y luego se sale a laderas abiertas.

El mirador bajo el cráter
A la cumbre en sí no se puede subir. El Pacaya sigue activo: los gases que se escapan y una erupción inesperada son un peligro real, y en años anteriores han muerto turistas aquí. Por eso las excursiones terminan en un mirador a 2297 m, unos 400 m más arriba que el punto de partida. Desde aquí se ve el cono del Pacaya y, al otro lado, los otros tres volcanes de la zona: Agua, Fuego y Acatenango.


Por la posición del sol y la humedad, vimos los volcanes un poco como entre bruma. Las vistas eran bonitas, pero esperábamos algo más: nos quedamos con ganas, y eso solo lo iba a remediar el Acatenango.

Malvaviscos sobre la lava en el cráter Cerro Chino
Desde el mirador se bajan unos 10 minutos hasta el viejo cráter Cerro Chino, de unos 800 años. Está lleno de lava solidificada –sobre todo de la erupción de 2014– que todavía desprende calor. Un clásico de toda excursión con guía es asar malvaviscos sobre las grietas de la lava. Suena espectacular, pero en la práctica es lava endurecida bajo la que todavía queda bastante calor.

Nos contaron que solo dos años antes había tanto calor que aquí se podía hornear una pizza. Todavía se puede pedir pizza arriba (por más de 23 €), pero como el volcán está menos activo, se hornea con ayuda de carbón. A la vuelta se cruza el campo de lava de 2014: desde arriba se ve muy bien cómo una lengua negra de lava solidificada se derramó entre las colinas verdes.


La excursión completa fue así: una hora de subida, 20 minutos en el mirador, 10 minutos de bajada al cráter, 20 minutos con los malvaviscos y una breve historia del volcán, y una hora de bajada; en total, unas 3 horas.
5:44Acatenango: organización y costes
Subir al Acatenango, dormir bajo la cumbre y ver las erupciones del Fuego es probablemente el objetivo principal de muchos mochileros en Guatemala: cada día salen un montón de excursiones. Ir por tu cuenta es complicado, porque el acceso es largo y enrevesado, así que, como casi todo el mundo, contratamos una excursión organizada. Pagamos 300 Q por persona más 100 Q por la entrada al parque nacional (enero de 2024). Las ofertas más baratas que vimos después eran de 250 Q + 100 Q. Todas las agencias cobraban 100 Q por el parque, aunque en el cartel de la entrada ponía que los extranjeros pagan 50 Q: no sabemos si el cartel estaba desactualizado o si las agencias se quedan con la diferencia.

El sábado 20 de enero el microbús nos recogió en Antigua a las 9:00, pero luego estuvo dando vueltas por la ciudad recogiendo al resto del grupo (todos se alojaban cerca unos de otros; habría sido más sensato quedar en un solo sitio) y, para terminar, aún fuimos a alquilar ropa de abrigo que parecía un poco de tienda de segunda mano. En total perdimos hora y media. Éramos unas 20 personas y 3 guías; al empezar se podían alquilar bastones.

La subida al campamento
Empezamos a caminar hacia las 11:30 a unos 2400 m de altitud. Hasta el campamento (el llamado campo base, a unos 3600 m) nos esperaban 8 km de subida empinada, a menudo sobre arena suelta, y unos 1200 m de desnivel. El primer tramo pasa por campos de cultivo y luego se entra en el bosque.
Las mochilas pesaban mucho. Cada uno tenía que llevar 4 litros de agua: para la subida, pero también para la cena y el desayuno. Además llevábamos nuestros propios sacos de dormir (no nos fiábamos de los del campamento), ropa de abrigo para la noche y la mañana, y las comidas que nos había dado la agencia. El grupo iba a buen ritmo; hacíamos pausas regulares, que eran un alivio para la espalda y las piernas, pero aun así fuimos los últimos todo el rato y con cada hora costaba más.
Lo que más nos preocupaba era el tiempo. A diferencia de los días anteriores, el sábado amaneció nublado y los volcanes no se veían en absoluto. En el bosque no importaba tanto, y más arriba, por suerte, se despejó y aparecieron el Agua y el Fuego.

Las erupciones del Fuego
Desde nuestro campamento teníamos el Fuego justo enfrente. De día el volcán expulsa nubes de vapor y ceniza, y cuando oscurece se ve muy bien la lava incandescente que baja por sus laderas. Era la primera vez en nuestra vida que veíamos una erupción volcánica en directo: uno de nuestros mejores recuerdos de Guatemala. El Fuego puede ser peligroso: su última gran erupción, en 2018, se cobró muchas vidas.

Poco después de llegar al campamento, por 200 Q (unos 24 €) más, se podía ir con un guía más cerca del Fuego para ver las erupciones a poca distancia (pero «segura»): son unas 4 horas ida y vuelta. Nosotros lo dejamos pasar para guardar fuerzas para el ataque a la cumbre del Acatenango a la mañana siguiente. La mayoría de nuestro grupo fue y volvió agotada. En nuestra opinión, la salida al Fuego no está bien planteada: nada más volver te vas a dormir, y la noche es corta. Si hubiéramos sabido cómo iba a acabar la mañana, habríamos ido también al Fuego.


La noche en el campamento
Dormimos en cabañas de lona para 6 personas: cada uno tenía un colchón sencillo y un saco de dormir. Al lado había bancos desde los que mirábamos el volcán y, un poco más allá, un baño improvisado (las manos te las lavas con tu propia agua). Por la noche fuera hacía mucho frío.

El precio incluía tres comidas: un burrito al mediodía, pasta con salsa para cenar y, para desayunar, un panecillo con huevos revueltos y chocolate caliente (con nuestra agua). Todo se calentaba en una hoguera, pero –a diferencia de otros campamentos, donde se encendía fuera– el fuego estaba en una habitación cerrada y mal ventilada. El humo irritaba los ojos y costaba respirar, así que no se podía aguantar mucho dentro.
Una mañana sin cumbre
Hacia la cumbre se sale a las 4:00 para llegar a tiempo al amanecer. Justo antes llegaron las nubes. Los guías primero dijeron que no se veía nada y luego, que era peligroso y que no subían. Es verdad que entre los árboles se veía poco, pero, en nuestra opinión, lo suficiente para ir, y 400 metros más arriba podía estar completamente distinto. De todo el grupo, solo nos levantamos los cuatro. El resto, agotado por la salida al Fuego y con seis horas de sueño como mucho, recibió la noticia con calma, quizá incluso con alivio.
Empezamos a negociar. Veíamos las linternas frontales de otros grupos que subían, pero los guías insistían en que era gente que andaba por el campamento. Al final aceptaron –o al menos así lo entendimos– y nos grabaron diciendo que íbamos bajo nuestra propia responsabilidad. Después se fueron a algún sitio y nosotros esperamos a que volvieran. Solo más tarde nos dimos cuenta de que lo que querían era que subiéramos los cuatro solos a la cumbre, sin desayunar, y que luego bajáramos solos hasta el microbús. Nadie nos lo dijo claramente. Al final no subimos a la cumbre, mientras que algunas personas de otros grupos sí la alcanzaron esa mañana.
La mayoría de las excursiones suben normalmente a la cima, y el día anterior la visibilidad allí arriba había sido estupenda: simplemente tuvimos mala suerte. Nos quedamos decepcionados: perdimos un amanecer en un lugar increíble y la oportunidad de subir la cumbre más alta de nuestra vida (el récord seguía siendo el South Teton, 3814 m). El domingo bajamos por el mismo camino: en la ladera de arena suelta era difícil no resbalar.

Desde Antigua fuimos al lago de Atitlán (los volcanes San Pedro y Atitlán) y después a Quetzaltenango, desde donde subimos el Santa María y el Tajumulco.
Información práctica
- Pacaya: excursión desde Antigua desde 125 Q (unos 15 €; transporte, guía y malvaviscos) + entrada al parque 100 Q (unos 12 €), enero de 2024. Salida a las 6:00, vuelta a las 13:00. Hasta el mirador (2297 m), unos 400 m de desnivel; en total, unas 3 horas; ruta fácil.
- Acatenango: excursión de dos días por 300 Q + 100 Q del parque (enero de 2024; lo más barato que vimos fue 250 Q + 100 Q). Salida a unos 2400 m y campamento a unos 3600 m: 8 km y unos 1200 m de desnivel. Ataque a la cumbre a las 4:00 de la mañana, unos 400 m más arriba.
- Salida hacia el Fuego: 200 Q (unos 24 €) más, unas 4 horas ida y vuelta nada más llegar al campamento. Después queda poco tiempo para dormir antes del ataque a la cumbre.
- Qué llevar al Acatenango: 4 litros de agua por persona, ropa de abrigo para la noche y la mañana (se puede alquilar antes de salir), bastones (también de alquiler). Tu propio saco de dormir, si no te fías de los del campamento.
- El tiempo: las nubes pueden llegar de repente, incluso de noche. Nadie garantiza ni la cumbre ni el amanecer.



















