
El tercer fin de semana de enero de 2023 (21–22 de enero) hicimos una escapada desde Berlín a Hamburgo, la segunda ciudad más grande de Alemania y uno de los mayores puertos de Europa. Enero no es la mejor época para pasear junto al agua, pero incluso con el cielo gris la ciudad nos causó buena impresión. Sin duda habrá que volver algún día en una época más cálida. El sábado nos centramos en el puerto y en el nuevo barrio de HafenCity, y el domingo, en el centro y los alrededores del lago Alster.
Índice
- Speicherstadt y la Elbphilharmonie
- Landungsbrücken y el viejo túnel bajo el Elba
- El puerto de cerca: el ferri, Dockland y el Altonaer Balkon
- Domingo: el Alster, Planten un Blomen y el ayuntamiento
- Información práctica
Speicherstadt y la Elbphilharmonie
Empezamos el sábado cerca de la iglesia principal de Santa Catalina (Hauptkirche St. Katharinen), una de las cinco iglesias principales de Hamburgo, justo al lado del barrio de los almacenes.

Speicherstadt es un antiguo barrio de almacenes portuarios de ladrillo rojo, construido sobre pilotes en islas entre canales. Hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y uno de los lugares más característicos de la ciudad; se ve especialmente bonito desde los puentecitos sobre los canales.

Unos minutos más allá, en el extremo del nuevo barrio de HafenCity, se alza la Elbphilharmonie, una sala de conciertos con una estructura de cristal ondulada construida sobre un antiguo almacén portuario de ladrillo. A la terraza panorámica Plaza, que rodea todo el edificio, se sube por unas largas escaleras mecánicas curvas. La entrada a la terraza es gratuita (se dan entradas para una hora concreta) y la vista del puerto, del Elba y de HafenCity es estupenda.

Desde la Elbphilharmonie fuimos a las Magellan-Terrassen, unas terrazas escalonadas junto al agua en HafenCity.

Landungsbrücken y el viejo túnel bajo el Elba
Siguiendo el muelle llegamos a los Landungsbrücken, unos embarcaderos flotantes de los que salen ferris y barcos turísticos. Por encima pasa una línea de metro elevada, y desde la terraza de la colina sobre los embarcaderos se ve toda esta parte del puerto.

Junto a los embarcaderos está la entrada al viejo túnel bajo el Elba (St. Pauli Elbtunnel). Se baja en ascensor o por las escaleras de un enorme pozo, y el túnel está a 24 metros bajo tierra y mide 426 metros de largo. Cruzarlo a pie es gratis. Al otro lado del río hay un mirador (Aussichtspunkt Alter Elbtunnel): desde aquí es desde donde mejor se ve la panorámica de Hamburgo con los Landungsbrücken y la Elbphilharmonie (la foto del principio de la entrada).
El puerto de cerca: el ferri, Dockland y el Altonaer Balkon
Una buena forma de ver el puerto desde el agua es un ferri normal y corriente: en Hamburgo los barcos forman parte del transporte público, así que para navegar por el Elba no hace falta contratar una excursión.

El siguiente mirador fue el edificio de oficinas Dockland, con forma de proa de barco: a su tejado suben unas escaleras públicas y desde arriba se ven el Elba y la terminal de contenedores. La puesta de sol sobre el puerto la vimos ya de camino al parque Altonaer Balkon, en la ladera sobre el río, donde está la escultura «Fischer» de Gerhard Brandes, de 1968.

Por la noche dimos además un paseo por la Reeperbahn, la calle de ocio más famosa del barrio de St. Pauli.
Domingo: el Alster, Planten un Blomen y el ayuntamiento
El domingo empezamos junto al lago Außenalster, una gran extensión de agua en plena ciudad, rodeada de parques y villas.

Después fuimos al parque Planten un Blomen, con su jardín japonés (Japanischer Garten). Sobre el parque se alza la torre de televisión Heinrich-Hertz-Turm.
Para comer probamos el kumpir, una patata grande al horno rellena de diferentes ingredientes, muy popular en Hamburgo.

Por la tarde recorrimos el centro: el ayuntamiento neorrenacentista junto al canal, el paseo de Jungfernstieg junto al lago Binnenalster y las ruinas de la iglesia de San Nicolás, conservadas tras la destrucción de la Segunda Guerra Mundial como lugar de memoria. Por el camino pasamos junto a una enorme hélice de barco y el monumento al pirata Klaus Störtebeker, y al final, junto al parque memorial de la antigua estación Hannoverscher Bahnhof, en la Lohseplatz, desde donde durante la guerra se deportó a judíos, romaníes y sinti.

Información práctica
- ¿Cuánto tiempo? Un fin de semana basta para lo más importante, pero en invierno los días son cortos; en una época más cálida queda más tiempo para pasear junto al agua y por los parques.
- Elbphilharmonie: la terraza panorámica Plaza es gratuita, con entrada para una hora concreta (en la taquilla o con reserva online).
- Túnel bajo el Elba: gratis para peatones; merece la pena cruzar al otro lado por la vista de la ciudad.
- Ferri: los ferris del Elba forman parte del transporte público; es una forma barata de ver el puerto desde el agua.
- Comida: prueba el kumpir o un bocadillo de pescado en los Landungsbrücken.
- En la misma zona, a una hora en coche de Hamburgo, está el parque de atracciones Heide Park, en Soltau.













