De México a Belice se puede llegar de varias maneras, pero ninguna es del todo evidente. En este artículo cuento cómo fue cruzar la frontera de Belice, cuánto nos costó y cómo llegamos en autostop al pueblo de Sarteneja, donde pasamos la primera noche en tienda de campaña.

El paso de frontera México – Belice
Entramos en Belice el 14 de diciembre de 2023. Cruzar la frontera de Belice es un pequeño negocio para los taxistas. Directamente desde Santa Elena, en el lado mexicano, no se puede cruzar la frontera a pie: o das un buen rodeo andando, o vas en taxi. Por 150 MXN (unos 8 €) nos llevaron primero a la oficina fronteriza mexicana, donde el conductor nos esperó hasta que nos pusieron el sello de salida, y luego nos acercó a la oficina beliceña.
En la oficina mexicana hay que pagar un impuesto turístico. Si ya lo has pagado antes, tienes que llevar el justificante: a menudo está incluido en el precio del vuelo, pero tiene que aparecer desglosado en la factura. Si no aparece, se paga allí mismo, y mucha gente tiene que pagar la tasa por segunda vez, sin posibilidad de reclamar. Ahora mismo son 687 MXN (unos 37 €) por persona, más de lo que decía internet, así que casi no nos llegó el dinero. Pago solo en efectivo.

Conviene saber
- El idioma oficial de Belice es el inglés.
- La moneda es fácil de convertir: 1 dólar beliceño (BZD) = 0,5 dólares estadounidenses (USD).
- Al entrar, en la oficina fronteriza hay que declarar dónde te vas a alojar.
- Acampar por libre es legal en Belice, siempre que no montes la tienda en un terreno privado.
- Los precios e importes son de diciembre de 2023 (cuando hicimos el viaje).
En autostop a Sarteneja
El plan era ir en autostop desde la frontera hacia el sur, a Orange Walk, de camino a Belize City, desde donde queríamos coger un ferri a las islas. En la frontera nos recogieron Aurélien, Ewa y Gabriel (@landcruising_family), que viajan en su coche desde Canadá y que, igual que nosotros, habían entrado en Belice el día anterior. Llevábamos más de dos meses sin ver un coche con matrícula polaca, así que fue un detalle muy bonito, igual que todo el trayecto lleno de conversaciones en polaco y en inglés.

Por el camino cruzamos un río en un curioso ferri que transporta coches. Juntos llegamos a Sarteneja, que no estaba para nada en nuestra dirección, pero resultó que también desde aquí se puede llegar a las islas. Solo un tramo corto de la carretera estaba asfaltado; el resto estaba lleno de baches, sin iluminación y, sobre todo después de llover, con mucho barro.

La primera noche la pasamos en la tienda de campaña. No habíamos comprado tarjeta SIM, pero teníamos wifi de un bar cercano (Loco-Nuts Social House), del que salía música hasta tarde; por suerte conseguimos dormirnos. La primera cerveza beliceña nos la tomamos por 5 BZD (unos 2 €) los 275 ml.

Al día siguiente llegamos ya a la isla de Ambergris Caye (San Pedro) y desde allí seguimos hacia Caye Caulker; de eso hablo en el siguiente artículo.
