
La última semana de nuestro viaje de un mes por Estados Unidos (el plan completo día a día lo cuento en el itinerario por EE. UU. en 30 días) la pasamos en la costa este. Después de tres días en Nueva York queríamos ver las ciudades que desempeñaron un papel clave en el nacimiento de Estados Unidos: Filadelfia, Washington y Boston, y de postre, Salem, el pueblo famoso por sus juicios por brujería. Teníamos poco tiempo, así que dedicamos un día a cada ciudad.
Índice
- En coche por la costa este
- Filadelfia – la cuna de la independencia
- Washington – la capital en un día
- Boston – el Freedom Trail y Harvard
- Salem – la ciudad de las brujas
- El final del viaje
En coche por la costa este
Después de Nueva York, donde nos alojó un matrimonio polaco al que habíamos conocido antes en Bryce Canyon, alquilamos un coche, y en él dormíamos, porque el alojamiento en las grandes ciudades de EE. UU. es carísimo. En pocos días recorrimos unos 1530 km a lo largo de la costa: desde los alrededores de Nueva York hasta Filadelfia, luego a Washington, después hacia el norte hasta Boston y Salem, y por último de vuelta al aeropuerto de Newark. El mayor problema en las ciudades era encontrar aparcamiento. Cuento más sobre cómo viajamos barato –en coche, con tienda de campaña y sin hoteles– en la entrada Cómo organizar un viaje barato por Estados Unidos.

Filadelfia – la cuna de la independencia
El 21 de octubre visitamos Filadelfia. En esta ciudad nacieron muchas de las ideas relacionadas con la revolución y la independencia de Estados Unidos, por eso sus principales atractivos giran en torno a ese tema. Durante años Filadelfia fue además la ciudad más grande del país y su capital, hasta que el Gobierno se trasladó a Washington en 1800. El lugar más importante es el Independence Hall, donde se firmaron la Declaración de Independencia (1776) y la Constitución de Estados Unidos (1787); justo al lado, en un pabellón aparte, se exhibe la Campana de la Libertad.


Alrededor del Independence Hall está la Ciudad Vieja (Old City): casas de ladrillo, banderas estadounidenses y coches de caballos por las calles. Merece la pena acercarse a Elfreth’s Alley, una de las calles habitadas sin interrupción más antiguas de EE. UU., con casas estrechas del siglo XVIII.

Un toque polaco: en Filadelfia se conserva la casa en la que vivió Tadeusz Kościuszko tras regresar a América. Hoy es el lugar conmemorativo más pequeño gestionado por el Servicio de Parques Nacionales de EE. UU. (Thaddeus Kosciuszko National Memorial). La comunidad polaca tiene además su propio barrio en Filadelfia: Port Richmond.

La siguiente parada es el Museo de Arte de Filadelfia (Philadelphia Museum of Art), uno de los mayores museos de arte del mundo, con más de 225 000 obras en su colección. Sin embargo, la mayoría de los turistas no vienen por el arte, sino por las escaleras que subía corriendo Rocky Balboa en la película «Rocky»: a sus pies está su estatua, y la foto con los brazos en alto es obligatoria.


Desde lo alto de las escaleras se ven los rascacielos del centro.

Un ambiente totalmente distinto tienen los Philadelphia’s Magic Gardens, un laberinto de mosaicos hechos con azulejos rotos, botellas y espejos, obra del artista Isaiah Zagar, y las casas de colores de South Street.


Para terminar, nos acercamos a los muros de la Eastern State Penitentiary. Inaugurada en 1829, fue la primera prisión orientada a la reinserción: autosuficiente y, para su época, de alto nivel; entre sus presos estuvo Al Capone. Hoy es un museo. Era finales de octubre, así que muchas casas de la ciudad ya estaban decoradas para Halloween.


Washington – la capital en un día

El 22 de octubre llegamos a Washington o, formalmente, al Distrito de Columbia. Es sobre todo la capital del país y la sede de su Gobierno, y la ciudad está llena de monumentos nacionales y museos. Todos los lugares importantes están cerca unos de otros, alrededor del gran parque del National Mall, así que se pueden ver en un día: el Capitolio, sede del Congreso, la Casa Blanca, el Monumento a Lincoln con su enorme estatua y el Monumento a Washington, que se refleja en el largo estanque Reflecting Pool.


No nos dio tiempo a ver museos: solo llegamos al jardín botánico junto al Capitolio. Una pena, porque la mayoría de los museos de la Smithsonian Institution alrededor del National Mall tienen entrada gratuita, así que vale la pena reservar más de un día para Washington. Lo que más recordamos es el paseo a lo largo del Reflecting Pool al atardecer.

Boston – el Freedom Trail y Harvard
Desde Washington fuimos hacia el norte, a Boston, la última ciudad de nuestro viaje (24 de octubre). Desde el siglo XVIII Boston se considera la cuna de la independencia estadounidense; aquí tuvo lugar en 1773 el famoso Motín del Té, que precipitó el estallido de la revolución. La mejor forma de conocer esta historia es seguir el Freedom Trail, una ruta de unos 4 km marcada con una línea roja en la acera que une los 16 lugares históricos más importantes del centro, entre ellos la iglesia Park Street Church y la Old State House, frente a la cual se produjo la masacre de Boston en 1770.


Boston es una ciudad portuaria: los muelles con vistas a la bahía y a la torre de la Custom House son un agradable respiro entre monumento y monumento.

Al otro lado del río Charles, en Cambridge, paseamos por el campus de la Universidad de Harvard, la mejor del mundo según el Ranking Académico de las Universidades del Mundo. En la foto, el Memorial Hall, uno de los edificios más característicos del campus.

Salem – la ciudad de las brujas
La tarde la reservamos para la cercana Salem, conocida por los juicios por brujería de 1692. Toda la ciudad vive del terror y la magia: museos de brujas, decoraciones en las calles, tiendas esotéricas y visitas nocturnas guiadas por la ciudad, y no solo en Halloween (aunque en octubre es cuando más gente hay). El monumento más conocido es The Witch House, la casa del siglo XVII del juez Jonathan Corwin, el único edificio conservado directamente relacionado con los juicios.

El final del viaje
Justo al final tuvimos una aventura más. La mañana del último día estábamos reorganizando las cosas en el coche, ya preparándolas para el vuelo, cuando aparecieron dos coches patrulla: alguien había llamado a la policía porque sospechaba que estábamos robando el coche (al parecer, por esa zona desaparecen coches a menudo). Todo se aclaró enseguida, y el 25 de octubre volamos desde el aeropuerto de Newark de vuelta a Europa, poniendo fin a cuatro meses y medio en Estados Unidos.
La costa este la vimos a toda prisa: cada una de estas ciudades merece más de un día. Todas las entradas del viaje las encontrarás en el itinerario por EE. UU. en 30 días.

