
A mediados de septiembre de 2022 fuimos los cuatro –con Michał y Patrycja– a hacer un descenso en kayak por el río Gwda, que atraviesa Pomerania Occidental y el norte de la Gran Polonia. El plan era recorrer unos 108 km en 5 días, de Gwda Wielka a Piła, es decir, una media de unos 22 km al día. El descenso resultó bastante exigente, sobre todo por los árboles caídos, pero aun así: «yo quiero repetir». El anterior, por el Krutynia, lo habíamos hecho tres años antes.
Índice
- Organización y costes
- Árboles caídos y otros obstáculos
- Porteos en las centrales hidroeléctricas
- Dónde dormir y hacer la compra en la ruta
- Un río semisalvaje, el tiempo y la naturaleza
- La llegada a Krępsko y una tarde en Piła
- Información práctica
Organización y costes
Primero había que encontrar una empresa que nos alquilara los kayaks, nos llevara a la salida y recogiera el material en la meta. La mejor oferta nos la hizo la empresa de alquiler Kajaki4u: dos kayaks dobles durante 5 días (con fin de semana), el traslado a Gwda Wielka y la recogida de los kayaks en Piła costaron en total unos 150 €, es decir, unos 37 € por persona.
También tuve que calcular qué distancia podríamos hacer cada día, dónde había por el camino sitios para dormir –zonas de acampada de pago y gratuitas– y tiendas, para saber para cuántos días llevar provisiones. El día anterior quedamos en Koszalin, hicimos la compra para los dos primeros días (por el camino no iba a haber tiendas) y fuimos en tren hasta Szczecinek. Allí nos recogió un empleado de la empresa y nos llevó al punto de embarque, en el límite entre Gwda Mała y Gwda Wielka.

Árboles caídos y otros obstáculos
En la ruta –sobre todo el primer y el segundo día– nos esperaban muchísimos obstáculos, casi siempre en forma de ramas y troncos caídos. Normalmente se podían rodear o pasar por debajo.
Lo peor era cuando el kayak se quedaba encajado: importaba cómo estuviera colocado, y a veces ya era tarde para corregirlo. Nuestro récord en un solo obstáculo fue de una media hora. Nos ayudó una maniobra: nosotros pasábamos por encima del tronco y el kayak, por debajo. Una vez fue totalmente imposible pasar; por suerte, se podía llevar el kayak por tierra.
Porteos en las centrales hidroeléctricas
En total tuvimos 9 porteos: lugares por los que no se puede pasar en kayak, casi siempre en centrales hidroeléctricas y molinos de agua. Hay que arrimarse a la orilla y llevar o arrastrar el kayak por tierra. El más difícil fue en la central de Podgaje: 400–500 metros a pie y luego bajar los kayaks por un talud empinado directamente al barro. Otra vez, el único camino pasaba por el recinto de una central: oficialmente solo acompañados por un empleado y en un horario fijo, algo difícil de cumplir si no lo sabes con antelación.
Dónde dormir y hacer la compra en la ruta
No reservamos alojamiento por adelantado (salvo el último, en Piła), porque no sabíamos cómo nos iría; solo sabíamos dónde se podía pasar la noche. Al final fueron dos noches gratis en tienda y dos de pago bajo techo. Cada vez teníamos que sacar casi todo de los kayaks y volver a cargarlo por la mañana.

La primera noche la pasamos en tienda junto al Spalony Młyn («Molino Quemado», a la altura de Czarne). Por desgracia, unos cristales rotos en el suelo nos pincharon la tienda y una esterilla, y justo no llevábamos parches, así que tuvimos que apañarnos. El segundo día también pensábamos acampar, pero inesperadamente nos ofrecieron una cabaña por unos 6,50 € por persona; nos vino de perlas, porque nos habíamos empapado bien. Allí nos enteramos de que a los últimos kayakistas los habían visto dos semanas antes.
La tercera noche acampamos en una zona gratuita junto a la central hidroeléctrica de Jastrowie, y la cuarta la pasamos en un agroturismo en Ptusza, al que tuvimos que llevar los kayaks a través de un campo. Allí el precio resultó bastante más alto que en la web (unos 15 € en lugar de 7,50–8,50 € por persona); al final pagamos unos 13 € cada uno, y poco después actualizaron la lista de precios en internet. Así que conviene confirmar el precio antes de llegar.
Aparte de la compra hecha en Koszalin, el tercer día se podían reponer provisiones en una tiendecita en Lędyczek y en Jastrowie: desde la zona de acampada hasta el supermercado había unos 45 minutos a pie por trayecto, pero aún nos dio tiempo a pillar un kebab justo antes de que cerrara el puesto.
Un río semisalvaje, el tiempo y la naturaleza
A medida que avanza, el Gwda se ensancha, y por el camino se atraviesan varios lagos. También pasamos junto a dos viejos puentes ferroviarios; uno de ellos fue volado en 1945 durante la retirada de las tropas alemanas. Las tierras a lo largo del río tienen poca infraestructura turística, así que yo calificaría la ruta de semisalvaje, lo que también tiene sus ventajas. En septiembre no nos cruzamos con ningún otro kayakista, pero sí con montones de pescadores.

El tiempo fue aceptable: de día hasta 15–16 grados, a veces sol, más a menudo nubes, viento flojo y lloviznas casi a diario. Dos veces llovió con más fuerza: al final del segundo día nos empapamos bien. Con lluvia ligera seguíamos remando; con más fuerte, nos refugiábamos bajo los árboles.
Por el camino también encontramos paneles con cómics educativos sobre el río: enseñan y entretienen.


La llegada a Krępsko y una tarde en Piła
Al final, en 5 días recorrimos la ruta prevista para 4: unos 90 km. Lo que más nos frenó fueron los obstáculos en el agua y, en segundo lugar, los porteos en las centrales y la lluvia. Pensaba que el mayor problema serían los brazos doloridos, pero en eso nos fue muy bien. Llegamos remando a Krępsko (por el traslado desde allí pagamos unos 6,50 € más), desde donde nos llevaron a Piła.
En Piła pasamos una tarde tranquila paseando por el centro, y la noche, en un apartamento alquilado. También entendimos por fin a qué se refería el cantante polaco Grabarz cuando cantaba que Piła recibía a los «ciervos» con un ciervo en lo alto de un rascacielos: en uno de los edificios altos del centro brilla un neón con un ciervo y el texto «Piła wita» («Piła te da la bienvenida»).

Información práctica
- Ruta: Gwda Wielka – Krępsko (unos 90 km en 5 días); el plan hasta Piła son unos 108 km. De media hicimos unos 18 km al día.
- Kayaks: empresa de alquiler Kajaki4u: 2 kayaks dobles durante 5 días con traslado a la salida y recogida en la meta: unos 150 € (unos 37 € por persona, 2022); traslado de Krępsko a Piła, unos 6,50 € más.
- Cómo llegar: en tren hasta Szczecinek y después traslado de la empresa de alquiler hasta Gwda Wielka.
- Alojamiento: zonas de acampada gratuitas (Spalony Młyn, cerca de Czarne, y el prado junto a la central de Jastrowie), una cabaña por unos 6,50 € por persona y un agroturismo en Ptusza (unos 13 € por persona tras negociar), precios de 2022; lleva parches para la tienda y la esterilla.
- Compras: para los dos primeros días hay que llevar provisiones propias; las primeras tiendas están en Lędyczek y Jastrowie.
- Porteos: 9, sobre todo en centrales hidroeléctricas; el más difícil, en Podgaje (400–500 m y un talud empinado).
- Obstáculos: en el tramo superior cuenta con muchos árboles caídos y planifica etapas diarias más cortas que en un río «despejado».
























